Mucho alcohol, ya no más por favor. Ya van como 4 botellas de cerveza, 3 de whisky, un vaso de ron y un shot de tequila, ya no más por favor. Mi cabeza no da para tanto, mi cuerpo tampoco. Tengo 38 cigarros en mi bolsillo, todos para mí. Mucho rock and roll, algo del fastidioso reggaeton, y un poco de la buena salsa para amenizar. La gente inconsciente, la gente imprudente, la gente demente, buscando motivos para olvidarnos de todo, para no llorar, para no reír. Palabras de melancolía y algunos sabores extraños, un poco más de tequila, ¡qué difícil es subir peldaños!; sigo bebiendo, sigo contento, sigo sintiendo y también sonriendo. Un poquitito más de ron. ¡Cuánto alcohol, por Dios! Volteo y veo, veo una estrellada, qué raro, un seco de cerveza para terminar con mi cabeza. Mucho amor por todas partes, personas abrazándose y besándose. Ya no puedo más, pero no quiero llorar, tan solo quiero poder gritar, poder cantar. Quiero pensar, quiero sentir que el mundo es solo para mí. Y lo es, siempre lo ha sido. Prendo un cigarro, y me doy cuenta lo rápido que el tiempo ha pasado. Pienso, y luego entiendo... se acabó.
Un rato después, yo... por ahí, creo. Aislado de todo, echado, mirando las estrellas... las estrellas. Luego de eso, pocos recuerdos, algo de contratiempos. Tan solo olvidar al siguiente momento.



