No sé qué fue el viernes, y aunque la pasé muy bien, no sé si fue muy bueno verte. Tuve que luchar contra mí mismo otra vez, tuve que sentir una explosión en mi corazón al verte (pum! pum! pum!), tuve que de nuevo sorprenderme, y en tu mirada otra vez perderme. ¿Qué hacías ahí?, no es que no haya querido verte, sino que estaba demasiado sorprendido, demasiado cohibido; no sabía que decir. He pensado mucho, no sé, otra vez, no sé; no se nada, otra vez, no sé nada. Vi tus ojos y sonrojé, me miraste y sonreí, eso haces en mí, haces que me sienta feliz, pero ¿será bueno todo esto para mí?.Te vi y me sorprendí, me sonprendió encontrarte; no sabía como mirarte, no sabía como reaccionar, qué decir, qué pensar, no sabía nada y sigo sin saber... sin saber qué es lo que pienso, sin saber qué quiero transmitir con esto, sin saber cómo me siento. Tan confuso, tan ambiguo, tan extraño, tan bizarro.
Y me pregunto otra vez: ¿Qué se supone que debo hacer?




